"Desde pequeños nos enseñan que los malos compañeros siempre traen muchos problemas, creo que Alan nunca obtuvo esa sabiduría ... " (Felipillo)
Pero nada de ello se cumplió, Alan no añejó como los buenos vinos, sino que se malogró como aquel trago barato que se deja a la interperie. Y se olvidó de los votos prestados, y ese espíritu egomaniaco que siempre ocultó frente a las cámaras, se mostró frente a nosotros en su verdadera dimensión. Dejó los bailes jocosos y promesas de cambio en el pasado, y se infló de ese aire principesco y ceremonioso que desdibuja al hombre que es hoy en día. No era lúcido que vivía rodeado de malos compañeros, que luego él mismo llamaría ratas. Perdió los papeles y dejó que nuevamente que el copamiento en las más altas esferas del poder se hiciera latente.
Hoy, ya han pasado veintisiete meses de la gestión del Presidente Alan García y esos oscuros fantasmas regresan a pulular la mente de una población que se encuentra indignada y harta de ser utilizada como único instrumendo para legitimizar un cargo. Regresan y muy recargados de nuevas argucias y métodos ilícitos para blanquear sus turbios negocios. Ya no les importa ocultar con mensajes cifrados o palabras decorsas sus conversaciones, hablan de "faenones" y "honorarios de éxito" porque cuenta con la ayuda de Ministros de Estado, Congresistas, Directores de Empresas Estatales y hasta un advenedizo Premier que acaba de ver frustrados sus cortas aspiraciones presidenciales. Lo más escandaloso de todo ello, es que son personajes demasiado cercanos, no son simples funcionarios de poca monta, o pequeños jefes de ciertos sectores, son las personas encargadas de dirigir sus instituciones, de guiar y mostrar el derrotero del Estado.
Pero la verdad no podría mantenerse oculta por mucho tiempo y el escándalo saltó. Palacio se encontraba demasiado movido y en medio de los rumores de más petroaudios Alan tuvo que dar la cara en un mensaje a la Nación, y cual dama ofendida que se intenta deslindar de responsabilidades, prometió luchar contra la corrupción. Pero esa noche, no sólo dejó que su florido verbo anidara en la conciencia de todos los peruanos, sino también dejó un mensaje claro a Rómulo León, quien al enterarse que Alan García pedía su detención fugó por las alcantarillas de la ciudad como la rata que es: sucia y nefasta.
Ojalá que El Señor de Los Milagros - el mismo que este año se rehusó a saludar - le otorgue alguna gracia a García en estos difíciles momentos, ya que todavia sigue latente esa percepción de que Alan sabe más de lo que ha dicho y que esa falsa búsqueda de su "compañero de partido" - Rómulo León - interpretada genialmente por el ex Director de la Policía es una pantalla. Muchos pensaban que las épocas turbias del Fujimorato habían quedado atrás, pero el Aprismo siempre nos hace recordar que sí es posible volver en el tiempo. Por el bien del país, es necesario saber la verdad y curar estas nuevas heridas.